31 may 2011 @ 8:32 PM 

Es un error común (al cual mucho ha colaborado el sistema de gobierno que sufrimos en México), considerar como cierta aquella afirmación de que todos los seres humanos somos iguales. Nada más falso.

 

Los individuos somos, por naturaleza, diversos. Lo que uno puede, el otro no. Lo que una gusta, la de más allá lo aborrece. Usted quizá le va a las chivas, y yo le voy al América. Somos, pues, seres con diferentes capacidades, visiones, resistencias y limitaciones. Basta con ver alrededor suyo: ¿Puede identificar a alguien que sea igual a usted? Habrán individuos que compartirán ciertos rasgos con usted, sin duda, pero tendrán muchos más rasgos que no sean siquiera similares a los suyos. ¿De dónde sacan, entonces, que somos iguales?

 

Es cierto que un derivado social, señala que todos debemos tener las mismas oportunidades. Eso es justo, moralmente correcto, y dota a la sociedad de mayor viabilidad, al pretender que todos los individuos nacidos en su seno, tengamos la misma oportunidad de desarrollarnos. Pero eso no implica, bajo ninguna circunstancia, que seamos “iguales”. Y confundir estos dos conceptos es lo que ha provocado, en muchos individuos, la noción errónea de que todos somos iguales y, por ello, servimos para lo mismo.

 

Dicha noción errónea no sería tan relevante de no ser porque, a fuerza de repetirla por considerarla políticamente correcta, ha terminado por castrar la creatividad de los individuos, al momento de coordinarse para conseguir un objetivo común. La proclividad a agruparse físicamente cuando se quiere demostrar “fuerza” es prueba de ello: Hoy por hoy, la mayoría de la sociedad mexicana sólo logra concebir la protesta a través de la marcha y el plantón; no es capaz de imaginar otras formas, más ágiles y por ende poderosas, para demostrar su inconformidad.

 

Hemos llegado al punto en que una mayoría de los individuos que conforman la sociedad mexicana, se conciben como pizcas de masa, de idénticas medidas y propiedades. Es lógico que crean, por ello, que su mejor apuesta al momento de buscar un objetivo común sea agrupar sus cuerpos, formando con ello una masa homogénea, cuanto más grande y pesada mejor, cuyo máximo resultado será obstruir por un tiempo determinado, en un sitio específico, un flujo físico de personas u objetos. Me parece que dicho resultado es muy limitado, sobre todo tomando en cuenta el esfuerzo que implica.

 

A esos individuos hay que decirles que no somos pizcas de masa. Hay que decirles que somos, por el contrario, piezas de mecano. Que somos de diferentes tamaños, resistencias, funciones y propiedades, y que en esa diversidad está la capacidad de crear mecanismos de protesta y participación, mucho más sofisticados que una masa pesada y torpe. Gracias a esa diversidad natural, podemos conformar redes que busquen el objetivo común en muchos frentes simultáneamente, en forma sostenida, con capacidad de reacción inmediata, y la posibilidad de replicarse en forma viral. El boicot, la fiscalización, y la suplantación de funciones controladas por el gobierno, son ejemplos claros de cómo nuestra naturaleza, diversa y cambiante, nos permite acceder a mejores formas de participación y protesta.

 

La masa es lenta, torpe, incómoda y cara. Es identificable de inmediato, puede aislarse o vaciarse de contenido con relativa facilidad, y puede ser “reventada” por infiltrados. Las redes, en cambio, son ubicuas, discretas, ágiles, cómodas y económicas. Las nuevas tecnologías las dotan de una capacidad de regeneración inmediata: Cuando un punto de la red se agota, se distrae, o se separa de la red, los puntos que lo rodean de inmediato cierran el hueco y la red pervive, prácticamente intocada.

 

Para poder hacer uso del incuestionable poder de las redes, debemos empezar por conocerlo y asumirlo, ya que no es algo que funcione en automático: necesita la acción de los individuos; y el primer paso para ello es deshacernos del estorboso cliché de que somos iguales: No lo somos, jamás lo fuimos, y nunca (por ventura) lo seremos. Cuando seamos mayoría l@s mexican@s que entendamos nuestra naturaleza diversa, y elijamos utilizarla en forma creativa para participar y protestar, la dinámica de nuestra sociedad y nuestro gobierno cambiará. No antes. No después. Ojalá no tardemos.

Posted By: DonVix
Last Edit: 31 may 2011 @ 08:32 PM

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Categories: Política


 

Responses to this post » (9 Total)

 
  1. Ánghel dice:

    Simplemente somos, lo demás hace que perdamos nuestra esencia al tratar de identificarnos como afines a los iguales o a los diferentes; simplemente hay que ser.

  2. @palhomo dice:

    Ciertamente, se esta confunciedo la igualdad a que todos somos iguales, muy aceretado planteamiento, n la inteligencia que sepamos esta diferencia podremos amalgamar nuestros poderes e igualdades y asi buscar un bien común.

  3. Mónica Moreno dice:

    Definitivamente, en el momento de de tener claros esos conceptos, podremos tomar las acciones necesarias. Muchas gracias por compartir.

    MONIRIOS2

  4. Patricia dice:

    Nunca me ha gustado ser igual a nadie… creo que es hasta molesto! Y creo que para crecer se requiere de esa diversidad. Nadie puede superarse cuando un grupo es tan homogeneo. Podemos tener similitudes que unan las metas, pero la diversidad, la tolerancia y el respeto es lo que lleva al éxito cualquier proyecto!

  5. Intentaré colaborar con la reflexión que en términos más duros haces: mi hermano conduce un taxi del DF; en un cierto día de mucho trabajo (el anda de arriba a abajo y no escatima su tiempo a diferencia de muchos de sus colegas que son esa masa amorfa igualitaria en su hueva que ejemplifican mucho del valemadrismo del mexicano), se sube un turista paraguayo.

    Invariablemente, la platica entre ambos derivó en el tema político: este señor (conocedor según me dijo mi hermano de la historia política mexicana), le dijo a mi hermano entre asombrado y disgustado que era verdaderamente notable la mezcla igualitaria de indiferencia, pasividad y temor social del mexicano hacia los gobiernos priistas y ahora al gobierno blanquiazul.

    Comentó este señor con mi hermano que mucho de ese asombro suyo tenía que ver con las diferentes historias pero desenlaces similares en Centro y Sudamérica cuando movimientos sociales masivos hartos de la pobreza y de gobiernos corruptos de militares (recordemos los casos de Argentina y Chile principalmente), se levantaron y lograron derribar a esos gobiernos.

    Antes de bajarse del carro de mi hermano, este señor se preguntaba porqué el mexicano es tan “cobarde” para lograr algo así; aunque tu diagnóstico es absolutamente transparente en su contexto, una vez más… hay que preguntarnos nosotros mismos porqué somos tan indiferentes cuando hay una suma tremenda de factores que han condicionado histórica y culturalmente a la población a ser así destacando los siguientes:

    ● Un largo condicionamiento social que los gobiernos priistas han hecho de la población para evitar la crítica valiéndose incluso de la represión.
    ● Un largo condicionamiento educativo en el que la televisión ha educado por largo tiempo a la población con su basura.
    ● Un largo condicionamiento que gobiernos priistas y panistas han hecho de la necesidad de la gente para recibir “apoyos” aunque no los necesiten.
    ● Una larga represión de la capacidad popular para criticar al gobierno; represión subliminal (te apoyo pero cierra la boca y te hago votar por mí).
    ● Una larga represión de la capacidad popular para criticar al gobierno: ¿asesinatos de periodistas principalmente?

    Y la lista puede ser tan grande como la queramos; en todo caso, yo creo que la parte más “siniestra” de todo este asunto es que incluso mi señor padre creía que había un “complot” entre los gobiernos priistas y empresarios televisivos como Emilio Azcárraga Sr (creo que ahora seguido por su vástago) secundado por el igualmente siniestro y corrupto Ricardo Salinas Pliego.

    Para mí ya es sospechosa la cantidad de basura que día con día pasan las televisoras entre telenovelas, reality shows, nota roja, la lucha libre, conciertos al por mayor, caricaturas (como ahora la del ya muy dañino Chavo del Ocho), los chismes del mundo del espectáculo entre otros ejemplillos que puede haber por ahí.

    ¿Está el grueso de la población hasta la madre de los políticos? Sin lugar a dudas creo que así es pero ¿Qué pasa entonces que la gente no se decide a protestar de manera más organizada que no sean “manifestaciones” que impactan al momento pero que después pierden aire como la muy mal organizada por el Sr. Sicilia que a pesar de su dolor personal creo que cayó en cierto modo en el juego de los chairos?

    Volviendo al punto principal: me atrevo a pensar que a pesar del enojo popular, para empezar, no hay el suficiente valor civil para manifestarse de manera auténticamente ciudadana que evite a toda costa que los pinches chairos oportunistas quieran sacar ventaja de la situación.

    Me parece que la gente (y no del todo su culpa) está más ocupada tratando de sobrevivir no perdiendo sus trabajos para mantener a sus familias lo que es una prioridad lógica por la que el enojo popular en contra del gobierno no les interesa mucho “mientras no se vean afectados”… pero ¿Qué pasa cuando se ven afectados? Pues valiéndoles madre que el prójimo esté en la misma situación de mantener a sus familias, se dedican a robar a quienes tengan a la mano con tal de seguir “manteniendo” a sus familias; diría que esta es la analogía de la “igualdad” de la cubeta de cangrejos en la que como todos somos iguales, evitamos que algún cangrejo osado se salga de la cubeta e intente ser diferente..

    Si a lo anterior le echamos el impacto mediático de la violencia derivada de la “guerra” contra el narcotráfico pues me parece que esa indiferencia se vuelve un temor subyacente que influye más todavía en el ánimo ciudadano de seguir protestándole a los pinches políticos.

    Esto que te diré puede ser hasta una jalada pero he llegado a pensar por momentos que “podría” haber un complot entre PRI, PAN y PRD con narcotraficantes (¿Chapito?) para que con toda esta violencia mantener todavía más “controlada” a la población haciéndola que se olvide de elevar la crítica social y hacer manifestaciones realmente ciudadanas que manden a la chingada en forma contundente a los políticos para exigirles “O das resultados inmediatos o te vas a la chingada”.

    Para dejar de extenderme con el rollo en un tema que de por sí da para mucho más, terminaría diciéndote que si a todo lo anterior añadimos que el nivel educativo del mexicano promedio es bajo y que no lee más que la nota roja, los resultados del futbol y chismes del espectáculo, no me sorprende en lo más mínimo que no sepa que dice ya no digamos la Constitución sino leyes locales como (en el caso del DF) el Estatuto de Gobierno, el Bando 13 y la Ley de Cultura Cívica que le conceden al ciudadano todo el derecho de exigir resultados en materia de seguridad pública.

    Un ejemplo final: ¿Sabrá el mexicano promedio que vive en el DF que el Estatuto de Gobierno habla por ahí de que el Presidente de la República tiene facultades concretas para REMOVER (Fox lo hizo nada menos que con el pendejo Ebrard) al Jefe de Policía del DF en situaciones graves?

    No me sorprende entonces mi estimado Donvix que el DFeño promedio sólo se “encabrone” por el desmadre que las cucarachas del SME ha hecho sin que sepa que puede demandar al Presidente de la República que remueva al viejito Mondragón y Kalb que es el actual “Jefe” de Policía… (recordemos que estos pendejos cuando toman protesta de sus cargos terminan diciendo “…y sino fuere así que la Nación me lo demande).

    El mexicano promedio necesita una sacudida verdaderamente fuerte para que termine de reaccionar…

    Mi modesta percepción. sobre este asunto.

    • Urruchurtu dice:

      Excelentes aseveraciones

      Indudablemente es momento de dejar la apatía, el desinterés, el “vale-madrismo”, el “no es mi problema” y detener el deterioro del País que están gestando los partidos y los aprovechados e ineficientes “gobernantes”

  6. @EL_GARRCK dice:

    Muy buena iniciativa, maestro, cuenta conmigo.

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